La palabra "asombro" va a ser la que describa de alguna manera todo lo que Nepal nos fue brindando a medida que lo fuimos recorriendo. Un país increíblemente barato (comemos como duques por $5.- argentinos y dormimos por mucho menos), con gentes amables, paisajes sacados del mejor libro de fantasías, ciudades casi mágicas, y lleno de historias y leyendas, pero donde la pobreza campea en toda su extensión, y donde la gente tiene que luchar a cada momento por ganarse esas pocas rupias que le permitan subsistir día a día; pero que demuestran una dignidad inquebrantable y un espíritu de lucha que realmente no ha parado de maravillarme ...