Se trataba de mi último día en
Udaipur, y me llenaba de una expectativa especial, ya que el dueño del hostel,
y a través de la Oficina de Turismo de la Ciudad, nos había invitado a los
franceses y a mí a participar de un día de excursión: traslados, actividades y
almuerzo incluidos, totalmente gratuitos. Y para ser sincero creo que la
ansiedad se daba al pensar que se trataba de la primera vez (y que recuerde, la
única) en que, en India, íbamos a recibir algo que no implicaba algún tipo de
engaño y puesta de dinero posterior, como por lo general ocurre. Pero tampoco
estábamos seguros, por lo que íbamos preparados para lo que pudiera suceder. Y
aún a pesar de nuestro escepticismo, el día nos sorprendió gratamente.