El primer destino fue Darjeeling, en West Bengal. Una ciudad grande, ruidosa, “colgada” prácticamente de la montaña, y famosa a nivel mundial por sus excelentes plantaciones de té. Pero mi búsqueda iba a ser otra. Llegaba hasta aquí con la expectativa puesta en poder observar el Kanchendzonga, la tercer montaña más alta del planeta. Aunque en la temporada correcta, la naturaleza dicta sus propias reglas, y una constante e implacable nube lo cubrió todo durante los 4 días que permanecí en este lugar, impidiéndome concretar ese objetivo, pero regalándome otros inimaginables mágicos momentos.