Este viaje se presentó ante mí, desde el primer momento,
como una gran experiencia de liberación, de encuentro; la chance para poder
disfrutar sin más condicionamientos que mis propias ganas, dejando atrás cualquier
tipo de limitación que pudiera coartarme. Lo “socialmente correcto” sería un detalle sin
relevancia, dando lugar a experimentar situaciones y vivencias que, muchas
veces por pudor o condicionamientos del entorno, uno deja pasar, pero que internamente
despiertan curiosidad. La ventaja? Conocerme realmente muy bien en ciertos
aspectos, sabiendo que todo aquello que pudiera hacer sería tan sólo por
diversión, y formando parte del “folclore” del viaje que realizaba.